Las Materias Primas de Síntesis: Historia, mitos y revolución olfativa

Fotografía conceptual de estructuras moleculares coloridas (Hediona, Calone, etc.) flotando en un vaso de precipitados, ilustrando la innovación y la abstracción de las materias primas de síntesis en perfumería.

La perfumería moderna nace a finales del siglo XIX. En esa época, los perfumistas comienzan a incorporar en sus fórmulas ingredientes de síntesis, lo que amplía la paleta del profesional ofreciéndole más creatividad.

Esto permite también obtener formas olfativas más abstractas. Los químicos son hoy capaces de aislar compuestos aromáticos presentes en una materia prima natural, purificarlos y obtener su estructura molecular.

Una vez identificada esta estructura, el especialista podrá, con ayuda de la química orgánica, recomponer las moléculas.

Al igual que el arte pictórico adquirió una nueva dimensión con los colorantes sintéticos (el tubo de pintura permitió a los artistas salir por fin de sus talleres), la perfumería ha alcanzado nuevas cimas y ha permitido nuevas sensaciones con los productos de síntesis.

Los diferentes tipos de materias primas de síntesis

Existen dos tipos de materias primas de síntesis:

  • La síntesis pura: Son las materias obtenidas únicamente por reacciones químicas, tales como el éster, el aldehído, las lactonas, los almizcles macrocíclicos (almizcles blancos) o las metilionoinas para las notas violetas, entre otros.
  • Los aislados (de origen natural): Provienen de productos naturales, como el indol (que se encuentra en el jazmín), el geraniol (presente en la rosa o el geranio), el linalol (en la lavanda y la bergamota), el vetiveriol (a partir del vetiver de Haití o Java) así como ciertos almizcles, encontrados en el almizcle animal. La técnica utilizada es el «fraccionamiento» del aceite esencial. Un aislado cuesta aproximadamente el doble del precio del aceite esencial correspondiente.

Existen productos llamados hemisíntesis que se elaboran a partir de los aislados; son aún más costosos: por ejemplo, el linalol natural aislado se transforma en acetato de linalilo. Numerosas materias primas de síntesis son, por tanto, componentes de productos naturales.

¿Qué aporta la síntesis a la perfumería?

El uso de la síntesis en perfumería presenta numerosas ventajas. Las moléculas de síntesis aportan múltiples atractivos a las fragancias y facilitan el trabajo de los perfumistas.

1. La creatividad y la abstracción

La síntesis aporta ante todo notas originales al perfume, como los aldehídos o las notas marinas, por ejemplo, y confieren abstracción a las fragancias. Enriquecen así enormemente la paleta del perfumista.

Se cuentan, en efecto, aproximadamente 3.000 productos de síntesis y 1.000 materias primas naturales a disposición del perfumista. Los productos de síntesis tienen además la ventaja de poder obtenerse en cualquier momento y en las cantidades deseadas.

Por otra parte, la síntesis permite al perfumista reproducir notas florales odorantes demasiado frágiles para ser destiladas, en particular flores que no entregan su «alma», aquellas que también se denominan «flores mudas» (como el muguete, la lila, la fresia, el lirio, la madreselva, la gardenia, la glicina, la peonía, la flor de violeta, etc.).

Las materias de síntesis permiten igualmente reproducir el olor de frutas cuya esencia es imposible de extraer, tales como la fresa (C16), el melocotón (C14), el coco (C18), la ciruela, la frambuesa (frambinona), etc. Aunque cada vez más, el perfumista puede encontrar notas frutales naturales.

2. La tenacidad y la estela

Las moléculas de síntesis permiten también mejorar la tenacidad y aportar potencia y estela al perfume.

3. La sublimación de las notas naturales

La síntesis permite sublimar las notas naturales. Por ejemplo, para realzar una vainilla natural con un efecto gourmand que evoque la repostería, se puede añadir un ingrediente de síntesis, como la vainillina o el etil-maltol, que posee un aroma de caramelo.

Gracias a la investigación y los avances de la química, hoy se logra crear ingredientes que poseen de entrada un extraordinario poder de evocación.

Así, los perfumistas buscan cada vez más la «naturalidad» que ciertas materias naturales no pueden, paradójicamente, ofrecerles. La síntesis puede dar una ilusión de lo natural y evocar una nota carnal y envolvente (ejemplo: la vainillina).

Ejemplo: una nota de Hediona sublimará mejor la rosa y aportará un aspecto más natural (con una frescura del rocío matinal) que la bergamota o el limón, considerados más «clásicos».

Las moléculas de síntesis hoy

Actualmente, numerosas nuevas moléculas de síntesis son muy apreciadas y permiten obtener notas muy particulares, tales como:

  • Los almizcles blancos: evocan el reconfort y la dulzura (con notas de efecto un poco «peluche» o «bebé»), así como el refinamiento (con notas «cachemira»).
  • Cashmeran o el Ambroxan: para notas adictivas, potentes y difusivas.
  • Etil-maltol: para notas azucaradas, como el caramelo.
  • Limbanol, Cedramber, Karanal (Z11): para notas amaderadas, nerviosas y ambarinas, apreciadas por los hombres.
  • Oud reconstituido: Las verdaderas notas que evocan la madera de oud rara vez son naturales, y a menudo muy costosas. Frecuentemente se sustituyen por un ensamblaje de materias naturales y materias de síntesis.
  • El Evernyl: aroma entre cortezas y musgos calentados por el sol que transporta a los sotobosques.
  • El Ambrofix: recientemente desarrollado por Givaudan, con su olor característico de ámbar gris, obtenido por biotecnología (100% renovable a partir de la caña de azúcar sostenible).
  • El Mahonia: aporta un soplo apetalonado a una composición y transporta al corazón de un campo de flores.

Estos son algunos otros productos de síntesis utilizados regularmente en perfumería:

  • El Damascone Alpha: con olor a manzana-sidra (empleado en Nahema y Jardins de Bagatelle de Guerlain).
  • El Etil-maltol y el Maltol: moléculas con olor azucarado, cercano al caramelo (utilizadas en Angel de Mugler, La Vie Est Belle de Lancôme y La Petite Robe Noire Intense de Guerlain).
  • El Dihidromircenol: una nota de cítricos frescos y moderna (utilizada en CK One de Calvin Klein y Cool Water de Davidoff).
  • La Heliotropina: permite obtener un olor a cola blanca y almendra (utilizada en L’Heure Bleue y Après l’Ondée de Guerlain).
  • El Galaxolide: un almizcle empolvado, afrutado, maduro y limpio (utilizado en White Musk de The Body Shop).
  • El Cis-3-Hexenol: con olor a hierba recién cortada (utilizado en Herba Fresca de Guerlain).

Las ideas preconcebidas sobre la síntesis

Es frecuente tener reservas respecto a los productos de síntesis, y a menudo se escuchan objeciones como: «Un buen perfume es un perfume que solo contiene ingredientes naturales» o «Las nuevas fragancias son todas sintéticas», o incluso «La síntesis es más barata.»

En el inconsciente colectivo, lo natural es por esencia positivo. En realidad, la mayoría de las moléculas de síntesis no son más que una «copia» de las mismas moléculas encontradas en la naturaleza. Ahora bien, si es cierto que las materias naturales aportan un verdadero valor añadido, la síntesis no debe por ello ser considerada como negativa.

El precio de la síntesis: Por otra parte, la síntesis no siempre es menos costosa que las materias primas naturales. Por ejemplo, la irona, una molécula de síntesis presente en el iris, cuesta aproximadamente 2.000 euros el kilo.

Una molécula de «lujo» con olor empolvado (como el almizcle blanco) cuesta alrededor de 600 euros, mientras que una esencia natural de lavanda cuesta 150 euros el kilo; la de neroli cuesta 3.000 euros y la esencia de naranja solo 10 euros.

Debe saberse también que varios años de investigación, mediante técnicas muy sofisticadas, son a veces necesarios para lograr descubrir ciertas moléculas odorantes interesantes para los perfumistas y que puedan producirse a gran escala.

En cuanto a la legislación, esta concierne tanto a los productos de síntesis como a los naturales: todos los ingredientes utilizados en perfumería están sometidos a pruebas toxicológicas estrictas, más exigentes para los sintéticos que para los naturales.

Debe saberse que un perfume 100% natural será muy a menudo menos eficaz en estela y tenacidad.

Sin la síntesis, estos perfumes no existirían

Sin embargo, ciertas ideas preconcebidas son difíciles de erradicar, como las que pretenden que una fragancia de calidad debe ser exclusivamente natural. No obstante, sin los ingredientes de síntesis, la perfumería moderna no existiría. Por ejemplo:

  • Sin los aldehídos, N°5 de Chanel nunca habría visto la luz.
  • Sin la cumarina, la vainillina y el linalol, el primer perfume moderno Jicky de Guerlain nunca habría existido.
  • Sin la etilvainillina, Shalimar de Guerlain no habría podido ofrecer una estela tan memorable.
  • Eau Sauvage de Dior, sin la hediona aunque tímida (nota extremadamente floral transparente, faceta de té, aérea y jazminada) que transfigura las demás notas y aporta un soplo fluido.
  • Acqua Di Gió sin la calone (que reproduce el olor del mar y el yodo).
  • Mitsouko de Guerlain no sería tan perfecto sin su nota afrutada de melocotón (aldehído C14), utilizada por primera vez en una fragancia.
  • El hexenol que exhala la hierba recién cortada, para las notas verdes.

Historia: Cronología de las moléculas de síntesis

A continuación, una cronología que recorre la historia de las grandes creaciones de materias de síntesis en perfumería:

  • 1833/1834: Dumas y Peligot aíslan el aldehído cinámico de la esencia de canela.
  • 1844: Cahours descubre el componente principal de la esencia de anís: el anetol.
  • 1868: el químico inglés William Henry Perkin sintetiza el principio odorante del haba tonka: la cumarina.
  • 1882: la cumarina se utiliza por primera vez en la Fougère Royale, creada para Houbigant.
  • 1869: descubrimiento de la heliotropina utilizada en Après l’Ondée, que contiene también la molécula del aldehído anísico descubierta en 1887.
  • 1874: Los químicos Tiemann y Reimer fabrican industrialmente la vainillina.
  • 1880: descubrimiento de las quinoleínas, notas de cuero presentes en los Cuir de Russie (recordemos que ha habido varios, entre ellos Cuir de Russie de Chanel y Cuir de Russie de Guerlain).
  • 1888: el químico Baur crea un almizcle artificial mucho menos costoso que el almizcle tonkin (este último ahora prohibido).
  • 1889: Jicky de Guerlain utiliza, entre muchos productos naturales (que crean una alquimia única con la piel), los primeros productos de síntesis: cumarina, vainillina y linalol, para potenciar la vainilla natural y el haba tonka.
  • Años 1900: Moureu y Delange descubren la octina y el heptina carbonato de metilo, con nota violeta (hojas).
  • 1903: Blaize y Darzens participan en la creación de los aldehídos.
  • Hacia 1905: la sociedad Dupont crea fabricaciones reputadas como las iononas, las metiliononas, así como el aldehído alfa amilcinámico y el acetivénol.
  • 1908: creación del hidroxicitronelal a partir de la esencia de citronela. En esta fecha, creación de la nota melocotón (C14), que será utilizada por primera vez en Mitsouko de Guerlain.
  • 1960: grandes descubrimientos como la hediona, aislada del jazmín y descubierta por la empresa Firmenich, que permitió la creación del sublime perfume Eau Sauvage (1966) de Dior.
  • El sandalore, añadido al sándalo natural, permitió la creación de Samsara.
  • 1963: se crea el etil-maltol. Se trata de la famosa nota de caramelo, utilizada por primera vez en Angel de Mugler.
  • 1966: la calone, una nota marina, se utiliza por primera vez en New West Aramis.
  • 1970: las damasconas (aisladas de la rosa y creadas por la empresa Firmenich) fueron utilizadas por primera vez con maestría para la creación de Nahéma y Jardins de Bagatelle de Guerlain.
  • 1973: creación de una molécula muy utilizada, el Iso E Super, una nota amaderada muy suave.
  • 1990: creación del helvetólido, un almizcle empolvado.

Cada año se crean nuevas moléculas de síntesis y se descubren nuevas materias primas naturales.

Conclusión

Debe saberse que un perfumista compone su órgano de perfumes (mueble que le permite ordenar y clasificar sus frascos de aceites esenciales) con aproximadamente 1.000 productos, que elige según sus afinidades entre una gama de 4.000 materias naturales y de síntesis.

Las notas de los productos de síntesis han enriquecido enormemente el órgano del perfumista y han permitido crear ciertas notas como la nota violeta, lila, lirio, muguete, y notas de frutas que es imposible tratar de manera natural. Todos estos descubrimientos contribuyen al desarrollo, la renovación y el enriquecimiento de la creación en perfumería.

Por otra parte, un perfume que contiene muchos productos de síntesis sería más lineal y más estable sobre numerosos soportes (tiras, tejidos, piel, etc.). Será también más tenaz y tendrá más estela.

Además, un perfume que contiene más productos naturales que de síntesis evolucionará en función de cada piel y será a veces «irreconocible» de una persona a otra. Este tipo de perfume posee vibraciones diferentes; tendrá un «suplemento de alma».

Salgamos de esta visión binaria y simplista que consiste en oponer los amables naturales a los malvados productos de síntesis. Lo ideal sigue siendo tener, en una fragancia, productos naturales en gran proporción, acompañados de productos de síntesis que actuarán como complementos.


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