El pachulí: historia, aroma terroso y el ingrediente estrella de los perfumes emblemáticos
El pachulí es una hoja mágica, ingrediente mítico de la perfumería. Se encuentra en el corazón de los perfumes orientales y chipres, y se utiliza desde hace siglos con fines medicinales, espirituales y olfativos.
Amaderado, profundo y cautivador, el pachulí se ha impuesto como una nota imprescindible en el órgano del perfumista. Asociado durante mucho tiempo a los hippies, hoy es un símbolo de lujo, elegancia y carácter.

Origen y el secreto de la hoja: El secado
La hoja de pachulí proviene del Pogostemon, de la familia de las Lamiáceas. La palabra «pachulí» aparece en el siglo XIX, derivada de los vocablos tamiles patch (verde) e ilai (hoja).
Originario del sudeste asiático, el pachulí se cultiva principalmente en Indonesia (el 90 % de la producción mundial), donde se le llama «Nilam».
El pachulí es una de las materias primas más utilizadas en perfumería. Se trata de un gran arbusto de hojas aterciopeladas y muy aromáticas, pero solo después de una etapa crucial:
El secreto: Recién cortada, la planta apenas desprende olor. Solo tras 5 o 6 días de secado a la sombra, sin fermentación, se revela su aroma terroso y alcanforado característico. Este proceso es esencial para concentrar la molécula activa, el patchoulol.
La historia ambivalente: Del chal burgués al perfume hippie
El pachulí siempre ha sido una nota divisiva, que oscila entre el lujo y la rebeldía.
- Siglo XIX (Lujo): El pachulí llega primero a Inglaterra y luego a Francia, utilizado para perfumar los preciados chales de cachemira procedentes de la India. Se convierte entonces en un símbolo de exotismo y elegancia burguesa.
- Años 1970 (Rebeldía): Los hippies popularizan la esencia pura de pachulí, a menudo usada en exceso. Este uso contribuyó a la mala reputación de la nota, considerada embriagadora, tosca o «polvorienta».
Descripción olfativa y papel técnico en perfumería
El pachulí desprende un aroma amaderado, terroso y oscuro, a menudo asociado a los colores marrón o negro. También se perciben notas de alcanfor, bodega húmeda, corcho, cacao e incluso de manzana demasiado madura.
El papel técnico: Fijador y sublimador
El pachulí es una nota amaderada imprescindible, ya que actúa como un excelente fijador y sublimador:
- Refuerza las maderas (vetiver, sándalo, cedro) y las notas orientales (vainilla, incienso).
- Es fundamental para la base de los acordes chipres, donde se utiliza con frecuencia para sustituir o complementar los musgos de roble (restringidos por la IFRA).
Las hojas se procesan mediante destilación al vapor de agua. La molécula clave es el patchoulol (aproximadamente el 40 % del aceite esencial). El corazón de pachulí, obtenido por destilación fraccionada, permite conseguir una versión más moderna y luminosa, desprovista de las notas «polvorientas» que causaron su mala reputación.
Sylvaine Delacourte descubrió esta calidad durante la creación de L’Instant pour Homme (Guerlain) junto a Béatrice Piquet (IFF), en busca de un claroscuro entre frescura anisada y fondo oriental de pachulí y cacao.
Fragancias emblemáticas que contienen pachulí (Chipres, Orientales, Gourmands)
El pachulí está presente en numerosas composiciones célebres, ya sean femeninas, masculinas o mixtas:
- Gourmands / Orientales: Angel y A*Men (Mugler), Opium (YSL), Patchouli (Reminiscence).
- Chipres: Mitsouko (Guerlain), Coco Mademoiselle (Chanel), Eau du Soir (Sisley).
- Nicho / Temáticos: Portrait of a Lady (Frédéric Malle), Tempo (Diptyque), Coromandel (Chanel), Patchouli Absolu (Tom Ford).
Gracias a sus múltiples facetas, el pachulí sigue siendo una nota rica, sensual y carismática, apreciada tanto en perfumería como en fitoterapia (tónico venoso, antiinflamatorio).